jueves, 8 de julio de 2010

22. Mas que palabras

“Es cierto que las cervezas están buenas aquí. Y si son en tan buena compañía, mejor. Él se ha mostrado bastante gracioso pero con chispa, divertido, como lo recordaba. No he dejado de reír en ningún momento. Durante la tarde no ha salido en la conversación ninguno de los contenidos “picantes” de algunos emails. Pero ha habido un momento que me ha encantado: se ha quedado cayado, me ha mirado de reojo con esos ojuelos picarones y me ha dicho “¿así que hoy por hoy…querrías descubrirlo, eh?
Pero no lo decía preguntándomelo, sino como replanteándoselo él mismo, al tenerme allí delante, tal vez como para ver mi reacción en ese momento. Yo me he puesto roja, pues he notado como me ardía el pecho y sí, me he ruborizado, pues él se ha reído aún más. No ha hecho falta que contestara, no lo he hecho, mi vergüenza ha hecho que no lo pudiera hacer, creo que no ha hecho falta. Al despedirnos, tan osado como siempre, me ha pedido mi teléfono. He dudado a la hora de dárselo y se me ha pasado por la cabeza decirle…Bueno, tienes mi email…Pero sí, se lo he dado. Eso sí, no le he pedido el suyo.”

En el asiento del copiloto, suena mi móvil. Seguro que es él, pues no lo tengo registrado y no conozco el número.

-¿Sí?-
-Hola…..- una voz masculina con una sonrisa en su voz.
-Dime- sabe que lo he reconocido y pongo voz sinuosa.
-¿Ya te vas a casa?-
-Sí, ya es hora…- mi cabeza da mil vueltas
-Era por si te apetece la última copa-

Madre mía….esto sí que es una proposición indecente y se lo digo.
-¿Indecente? Es solo una copa-me dice él.

Al cabo de 20 minutos nos encontramos en un nuevo sitio.

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