Llego a casa y miro el buzón antes de entrar por la puerta…nada. En ese momento mis pensamientos hablan sobre cómo nos comunicábamos la gente antiguamente, con esas cartas, esos sellos que había que ir a comprar, esos folios interminables, esa letra ilegible o esa tan bonita…y ahora con un solo “clic” podemos contactar al momento con el otro lado del mundo y en tiempo real. Entonces me viene a la cabeza el email de Anel. [Anel ¿qué habrá sido de tu vida? Pienso] Un extraño gusanillo interrumpe en mi estómago…[será el hambre, sí, el hambre]
Tras dejar las llaves y la cartera sobre el aparador de la entrada, me dirijo a la habitación donde sé que descansa el peque de la casa, Ivax. Es una imagen tan tierna y especial que es lo primero que hago cuando llego a casa para recordarme quien soy y a qué he venido. A veces llego cuando Ailis está durmiéndolo y la beso en la mejilla. Ahora ultima la comida y me pide que ponga la mesa.
-Después de comer iré a comprar un par de cosas que hacen falta. Te quedas con el niño- me dice.
-Claro cariño-[luego tengo que mirar mi email, pienso]
Un rato más tarde:
“Hola Anel:
Es cierto que han pasado muchos años. Más de los que yo me pensaba. Aún nos veo jugueteando en la piscina, ¡qué recuerdos!
Mi vida está bien … hipotecado, trabajando mucho y [¿pongo que estoy casado o no? Pienso] y casado….acabamos de ser padres. ¿Y tú qué?
Atentamente: Ángel”
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