jueves, 8 de julio de 2010

8. Aquel verano

Angel mira su bandeja de entrada: “No hay ningún mensaje sin leer en su bandeja de entrada”
[Me he obsesionado un poco esta semana…qué me pasa? Tengo todo lo que quiero, no puedo andar con estas tonterías. Imagino que el recuerdo de un amor juvenil, inocente, a las puertas de “finalizar” lo que se empieza, hace que como no sé cómo hubiera sido, me den ganas, sin quererlo, de descubrirlo, de imaginarlo. Pero no, no puede ser. ¿Y si dejo pasar el tiempo? Sí, mejor.]
Ángel apaga el ordenador. Al otro lado de la red, un email acaba de aterrizar en su bandeja de entrada.

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