[Qué raro. Han pasado tres días y no ha contestado. No debería haber sido tan directa…él simplemente me está contando qué es de su vida y lo que recuerda de aquel verano en el que decidimos enrollarnos. Ya no contesta, es normal. Cada uno ya tiene su vida, su pareja. ¿Por qué estoy esperando una respuesta? Simplemente nos contamos cosas, no es un amigo, fue un novio de verano. No llegamos a más que besos. Pero qué besos…]
Angel lee y relee el email: “es difícil olvidarse de esa espalda”… “como olvidar ese verano. Que granuja eras, madre mía jajaja, sigues igual de pícaro?”…
[Qué cabrona no me ha mandado ninguna foto!! Madre mía, voy a necesitar unos días para meditar la respuesta…¿por qué no me habrá mandado ninguna foto?]
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